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- La composición tipográfica, de una gran calidad, se vuelve a generar inmediatamente al concluirse cada versión.
- La maquetación automática de cada página incluye gráficos actualizados, cuadros e ilustraciones en cada nueva ronda de revisiones.
- Los revisores siempre ven los documentos en el formato en que se imprimirán.
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- No hay ninguna necesidad de enviar el documento a un servicio o empresa de tipografía, con los consiguientes costos en tiempo y dinero. No hay lugar para errores de imprenta porque no se vuelve a tipografiar nada, nunca.
- No se genera ningún costo por realizar nuevas pruebas de imprenta—sin importar el número de pruebas que se deseen—, y de ese modo se elimina el riesgo de que se dispare el presupuesto.
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